Por Carlos Aguirre Salinas

Hechos recientes en Nicaragua han demostrado que las iglesias católica y evangélica son actores importantes para cualquier cambio estructural que se pretenda implementar en la nación, sus voces y acciones son poderosas y determinantes que pueden detener cualquier avalancha social, política, económica y religiosa, venga de la diestra o la siniestra.

Hay que destacar que las iglesias han sido prudentes ante acontecimientos violentos y sangrientos que hace pocos días empañaron la patria de Sandino y Darío. Primero se escucharon voces de líderes pentecostales que desde sus púlpitos y diversos medios de comunicación hicieron el llamado al pueblo en general, a no ejercer actos violentos que perjudicaran a la ciudadanía.

Luego desde el Vaticano salió el clamor del Papa Francisco, que activó todo un movimiento de oración por la paz en Nicaragua. Continuó la sabia decisión del gobierno de iniciar un diálogo abierto en pros de la paz, con la participación de la empresa privada, estudiantes universitarios y diversos sectores de la sociedad; así mismo hizo el llamado a la Conferencia Episcopal, representado por Cardenal Leopoldo Brenes, para que sea el mediador y testigo de este diálogo.

A este mismo diálogo se han sumado las iglesias evangélicas, entre sus expresiones puede mencionarse a los Pastores Evangélicos Interdenominacionales Unidos por la Nación, integrado por representantes de varias denominaciones de diferentes tradiciones protestantes, en su mayoría pentecostal, quienes a través de comunicados públicos, manifestaron aceptar el diálogo para alcanzar la paz a través de los distintos aportes de los sectores de la sociedad.

Hubo también comunicados de pastores de diferentes ministerios evangélicos, como Omar Duarte, Augusto César Marenco, Rafael Arista y Miguel Ángel Casco; así mismo pastores y miembros de iglesias de varios departamentos del país, que llamaron a la población a dialogar por la paz. De igual manera obispos y sacerdotes católicos se expresaron a favor del diálogo y la paz, como Monseñor Eddy Montenegro y el padre Neguib Eslaquit.

Este 28 de abril del año 2018 feligreses católicos procedentes de varios puntos geográficos de Nicaragua, hicieron una caravana y se reunieron en Managua, para celebrar una misa campal con el propósito de orar y hacer un llamado en favor de la paz. En esta actividad el Cardenal Brenes, manifestó su compromiso de mediar y testificar en el diálogo nacional.

Las iglesias evangélicas realizaron clamores de oración pidiendo a Dios que encendiera en cada ciudadano la chispa de la paz. A este clamor se sumaron las instituciones estatales, gobiernos locales y variadas organizaciones civiles, a quienes no importando su confesión religiosa reflexionaron textos bíblicos y orando juntos, poniendo en manos de Dios cada palmo del territorio, para que la paz sea duradera.

Católicos y evangélicos coinciden en que parte de su ejercicio pastoral es acompañar al pueblo que va por el camino de la paz, que tanto ha costado construirla, y por lo tanto, de ninguna manera le darán la oportunidad a fuerzas políticas nacionales y foráneas que pretenden desvanecerla para abonar a sus deshonestos intereses.

Es menester resaltar que las voces que se alzaron de las iglesias proceden de los sectores del llamado fundamentalismo religioso, que desde hace años están rompiendo ese cascarón para lanzarse a las cuestiones públicas. Las instituciones que propugnaron la teología de la liberación en décadas pasadas han guardado silencio y mantienen una quietud como si no les interesara el actual contexto, es una actitud que favorece a quienes están usando las redes sociales para sembrar el terror y la discordia desde la manipulación ideológica.

Algo ha quedado claro, Nicaragua ya no será la misma, ha dado ejemplo al mundo al levantarse a favor de la paz. Las iglesias también se dieron cuenta que sus voces y acciones son decisivas para posibilitar ambientes de tolerancia y paz. Es un hecho, las iglesias están escribiendo la historia de manera conjunta con un gobierno que convoca a la paz con la colaboración de todos y todas. Con mucha seguridad lo estarán logrando a través del diálogo nacional. Así sea.