Por Daylíns Rufín Pardo

Este primer trimestre del año fue de recogimiento. No un recogimiento pasivo sino activo, que nos mantuvo conectados los pasos y el alma a muchos cambios en nuestro país. Una mirada a este lapsus de año vivido muestra, por sobre otros de ellos, uno muy claro: este es tiempo de jóvenes.

Hoy en Cuba se respira el protagonismo de otras generaciones en muchísimos espacios claves de nuestra vida cotidiana. Es posible encontrar en medio nuestro jóvenes enseñando, a cargo de…, proponiendo, sirviendo. Basta caminar por las calles para constatar que son rostros más frescos los que hay detrás de los mostradores en los nuevos espacios de trabajo por cuenta propia que se vienen implementando en nuestro país, y así también- por ejemplo- delante de la pizarras en nuestras aulas, de los burós principales en muchas de nuestras oficinas, frente y en medio de… otros espacios decisores. Pero amén de estas casi anónimas pero sobreabundantes maneras de constatar el advenimiento de estos nuevos tiempos, algunas instancias socio-políticas y religiosas, en lo que va de año, han accionado evidenciando este criterio que hoy comparto. Me gustaría resaltar tres de ellas.

Primero que todo y tal cual ya ha sido noticia a nivel global, este 2018 nuestras elecciones trajeron otro nuevo presidente, el Dr. Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien no pertenece a la generación “histórica” que llevó a cabo la revolución cubana, sino a esta otra generación “de la revolución”, o sea, la de personas nacidas después del triunfo de 1959. Este suceso sin duda alguna nos cuenta como símbolo culmen del advenimiento de estos tiempos jóvenes. Una manera de representar el país que queremos ser, sin desconocer ni olvidar lo que hasta ahora hemos hecho.

Por otro lado, una mirada al encuentro de babalawos para la Letra del Año nos deja ver matices interesantes acerca de este tópico de la inclusión de las nuevas generaciones. En Cuba cada año los babalawos procedentes de diferentes Casas-Templos del país se reúnen del 31 de diciembre al 1 de enero, liderados mayoritariamente por la Sociedad Cultural Yoruba de Cuba y el Consejo Cubano de Sacerdotes Mayores de Ifá. A través del Oráculo de Ifá, que es su método de adivinación, se aúnan para explorar y dar a conocer las indicaciones que desde su religión serán prescritas para el año que comenzará. Lo que se debe asumir o evitar, cómo actuar con los mayores, las mujeres y las niñas y niños; el cómo proceder como creyentes ante situaciones familiares, políticas y hasta ecológicas, devienen de tal ejercicio ¡Qué responsabilidad! Podría decirse que hace falta gente de mucha experiencia para ello, que eso no es ni ha de ser cosa de “los nuevos”; sin embargo, cada año en esa ceremonia intervienen no solo el mayor en edad, sino el más joven babalawo recién nombrado. Una manera de subvertir la brecha adultocéntrica y conectar en un clima de respeto, reconocimiento y participación equitativa a las nuevas generaciones desde ese espacio religioso.

Así mismo y como último ejemplo significativo tenemos al Consejo de Iglesias de Cuba que en su asamblea anual celebrada el pasado mes de Marzo, refrendó el protagonismo juvenil también de una manera equitativa e inclusiva, esto no sólo por la apertura del espacio de Asamblea de Jóvenes dentro del propio marco de su celebración, sino por el hecho de delegar en  el  Movimiento Estudiantil Cristiano  (MEC) de Cuba, parte de la dinámica programática de  dicho evento; de modo que fueron participantes de  este movimiento quienes tuvieron a su cargo la apertura litúrgica de la Asamblea y otros momentos importantes y significativos de la misma.

Un nuevo rostro social, político y religioso más fresco, se va mostrando desde Cuba y va mostrando a Cuba en sus diferentes ámbitos. Acciones grandes y pequeñas, locales y de mayor alcance, van dejando entrever el crecimiento de una nueva cultura participativa y relacional cuando de lo intergeneracional se trata. No toda esta tensión entre grupos etáreos está resuelta, pero ciertamente en mucho ha devenido en una tensión no partitiva – que separa, que esconde, que aula a la otra o el otro- sino una creativa: recreadora de un nuevo rostro de país, de religión, de ser pueblo y pueblo de fes. Falta por avanzar, pero así andamos, y si alguien pasa por alguna de nuestras calles y pregunta a alguna cubana o cubano sobre el sentir de estos momentos, ciertamente él o aquella le podría decir: Tenemos fe en los tiempos jóvenes…