Por Juan Esteban Londoño

Pocos días antes de las elecciones presidenciales en Colombia, los grupos cristianos conservadores revelan sus cartas políticas. Hasta ahora, los “cristianos” (como se hacen llamar los no-católicos) se habían mostrado independientes y un poco silenciados por las bajas votaciones para sus representantes en el Congreso. Sin embargo, en los últimos días han expresado unas nuevas intenciones políticas, o más bien han revelado algunas ideas que, se sospechaba, traían entre manos.

Una de las noticias más importantes de este fin de semana es la renuncia a la candidatura de la ex Fiscal Viviane Morales, declarada abiertamente cristiana y defensora de la familia. Ella ha recorrido un largo camino de transformaciones partidistas, desde el liberalismo, la defensa de los diálogos de Paz, hasta el ataque a las cartillas promovidas por el Ministerio de Educación para el respeto a la diversidad de género, y ahora se presenta como una aliada del Centro Democrático.

Viviane Morales emitió un comunicado[1], en el que presentó su dimisión a la candidatura presidencial. Aseguró que su aspiración fue atacada con “saña y trampa” por parte de sus contradictores, y denunció que no recibió el apoyo necesario de los medios de comunicación como sí lo recibieron los demás candidatos varones (lo cual es tristemente cierto).

Sin embargo, hay otra razón de fondo que se reveló este viernes 4 de mayo, y es que Viviane Morales se adhiere en adelante a la campaña del candidato de por el Centro Democrático Iván Duque[2]. En una entrevista, después del desayuno con Duque y su fórmula vicepresidencial, Marta Lucía Ramírez, Viviane Morales señala que con Duque “hay garantías para que el pueblo cristiano ejerza sus derechos fundamentales de libertad religiosa, de conciencia, y de objeción de conciencia”, y por esto se adhiere al candidato del Centro Democrático. Morales señala que el gobierno de Duque va a garantizar la defensa de las creencias cristianas dentro del Estado.  

Los argumentos que defiende son religiosos y en favor de su grupo de fe y su visión moral del mundo, y por esta misma vía invita a los cristianos a adherirse al partido uribista.

Iván Duque y su Padrino Álvaro Uribe saben que, al defender las ideas de moralidad de los grupos más conservadores de la sociedad colombiana, ganan una suma considerable de votantes, por lo menos unos 400.000 con Morales[3].

Pero esta adhesión al partido que representa los valores más conservadores y algunos de los grupos más tradicionalistas de Colombia no solamente se da entre las élites cristianas, sino también entre sus bases. En un comunicado a través de Youtube[4], un grupo de jóvenes cristianos se declara a favor del candidato Iván Duque. Con un letrero al fondo que dice “Jesús”, y con camisetas negras que llevan el nombre de “Duque”, estos jóvenes invitan a los demás creyentes –incluidos los católicos- a abrazar a Duque y a su Patrón Álvaro Uribe.

Acompañados por un hombre más adulto, que parece ser su pastor, estos jóvenes descartan a los demás candidatos, uno por uno, bajo la consigna: “por qué no votar por…”. Dicen que Gustavo Petro es un demonio. Señalan que promueve la brujería y la santería, a la par que el ateísmo. Indican que Sergio Fajardo no predica la vida, porque no se pronuncia abiertamente en contra del aborto, y tiene el problema de que su candidata a vicepresidencia, Claudia López, es lesbiana. Piensan que Humberto de la Calle es un hombre malo, porque es ateo y pluralista, y apoya la llamada “ideología de género”. Y atacan incluso al candidato de los grupos tradicionalistas, Germán Vargas Lleras, porque apoyó al gobierno de Juan Manuel Santos y está aliado con la “maquinaria” y el clientelismo.

Sin embargo, estos jóvenes no presentan ningún argumento sólido, basado en números y cifras, ni tampoco e exégesis académicas ni posturas teológicas críticas, para descartar y desprestigiar a estos candidatos.

Las explicaciones que exhiben estos jóvenes son sueltas y no tienen ninguna prueba que las sostenga. La base fundamental de su argumentación es el uso indiscriminado de pasajes bíblicos, del Antiguo o del Nuevo Testamento (especialmente del Antiguo), para demostrar que la visión moral de mundo que tienen todos los candidatos (excepto Duque) no es la visión de la Biblia.

(A propósito, vale la pena hacer una reflexión hermenéutica: es imposible que cualquier persona en la actualidad tenga la misma visión del mundo que la que se tenía en la Biblia. Estamos a más de dos mil años de diferencia y hablamos un idioma totalmente distinto al de los personajes de las Escrituras. No podemos pensar como las personas y libros de la Biblia, ni tener sus costumbres higiénicas, alimentarias y étnicas,  por más que lo queramos. Nuestras construcciones mentales no nos permiten lograr tal hazaña).

Estos jóvenes cristianos conservadores citan la Biblia y dicen que “Dios jamás tendrá por inocente al culpable” (Nm 14,18), y por esto no apoyan los Acuerdos de paz donde se indulta a la guerrilla ni tampoco la inclusión de género.

(Se olvidan con esto de la Justificación de los culpables a través de la gracia predicada por Pablo con tanta vehemencia en Romanos y Gálatas).

Estos jóvenes cristianos se declaran abiertamente en favor de la pena de muerte. Sin embargo, más adelante, indican que la “ideología de género” apoya el aborto y que la Biblia dice: “No matarás” (Éx 20,13). De modo que se contradicen, apoyando la pena de muerte y declarándose radicalmente en favor de la prohibición de matar.

Un segundo argumento que plantean estos jóvenes es el de la llamada Guerra Espiritual. Desde una visión maniquea, consideran que el mundo está dividido entre Dios y el Diablo, entre el Bien y el Mal, y que solamente ellos y el sector religioso que representan poseen la clave para aliarse con el Bien. Ellos piensan que los candidatos que no tienen su visión de mundo están influenciados por el Demonio. Citan uno de los poemas del joven Marx, donde el filósofo alemán menciona al “Príncipe de las tinieblas”, y aseguran que Marx “le vendió el alma al diablo”.

(Hacen una lectura literalista incluso de la poesía del siglo diecinueve. Me pregunto qué reacción les produciría leer Las flores del mal, de Baudelaire).

Un tercer argumento, o más bien creencia, de estos jóvenes es el de la conversión. Estos cristianos dividen sus vidas entre un antes y un después, y consideran que todas las decisiones que tomaron antes de (re)bautizarse en sus iglesias eran malas y negativas, satánicas incluso. Por esto aseguran: “Antes de ser cristiano, yo voté por Petro”, “Antes de yo ser cristiana, era pro-aborto”. Y sus expresiones están marcadas con un “Pero ahora…”. De modo que todo lo que viven y piensan en su “nacer de nuevo” es visto como una gran novedad y como la verdad definitiva.

(Tendremos que esperar algunos años para ver si ya han tenidos nuevos “Pero ahora” –como nos sucede a todos en la vida-. Allí nos mostrarán cómo se decepcionaron de algunos de sus líderes o encontraron una religión mejor, la cual probablemente sea muy diferente a la que ahora proclaman).

Ante este panorama, en el que los líderes cristianos activos en la administración pública, y también en las bases, se alían en su gran mayoría a los candidatos de la Derecha. Sin embargo, la Revista Semana muestra que puede haber variables. “No todos los cristianos se van con Duque y con Viviane”, dice el título de uno de sus podcast[5]. Un ejemplo de “otras” visiones, es el de La Misión Carismática Internacional G12, cuyos pastores fueron antes militantes del uribismo y ahora están aliados a la “maquinaria” de Germán Vargas Lleras.

El movimiento político-religioso llamado Colombia Justa Libres ha dejado en claro que Viviane Morales no los representa y que ellos todavía no se han pronunciado abiertamente sobre cuál candidato van a seguir. También el partido MIRA, representado por Maria Luisa Piraquive y Alexandra Moreno Piraquive, no defiende abiertamente las ideas del uribismo, sino que tiene su propio programa, también cercano a las ideas morales de la derecha religiosa.

También puede hablarse de cristianos protestantes de otras orientaciones que apoyan a Sergio Fajardo, Humberto de la Calle e incluso a Gustavo Petro. Es importante anotar que los protestantes no son tan uniformes, y que hay muchos orientados hacia otras posturas, incluyendo la teoría de género, la reconciliación con los grupos desmovilizados y la defensa de economía alternativa al sistema capitalista y neoliberal. Estos cristianos consideran que sus posturas sociales e inclusivas son más cercanas a la predicación de Jesús.

Sin embargo, la gran mayoría de los protestantes en Colombia está orientada hacia el conservadurismo moral y hacia la llamada derecha política. Las iglesias carismáticas y pentecostales gozan de altas membresías, mientras que grupos como los menonitas, luteranos, metodistas y presbiterianos, (incluso algunos pentecostales) que pudieran llamarse “progresistas”, son minoría y tienen menos incidencia social y peso electoral.

(Mucho más amplia es la diversidad de los católicos, entre los cuales hay posturas tan diversas, desde los hijos de la Teología de la liberación hasta los herederos de Monseñor Builes o Alejandro Ordóñez, bastiones de un conservadurismo rancio).

Lo que queda claro es que ni la mayoría de los líderes cristianos ni sus creyentes de base se rigen por el principio kantiano de la autonomía. Estos grupos no se orientan por las palabras de Kant en torno a la construcción de una sociedad democrática: “Sapere aude. Atrévete a pensar por ti mismo”, sino por la heteronomía. Necesitan de pastores que les digan qué pensar y cómo elegir moralmente, y de valores inamovibles que no consientan elegir ni discernir el mayor bien para la mayor cantidad posible de gente en contextos determinados.

La astucia de los políticos colombianos ha detectado en las llamadas iglesias cristianas una manada que vota bajo el mandato del poder pastoral. Líderes curtidos en negociaciones, sobre la mesa y bajo ella, conocen las palabras clave para atraer a los seguidores de una moral de rebaño: “familia”, “valores”, “pecado”. Con este juego de palabras se apropian de los crédulos y los utilizan al servicio del mejor postor, o pastor.

 

[1] Semana: “Viviane Morales renuncia a su candidatura presidencial”: https://www.semana.com/elecciones-presidenciales-2018/noticias/viviane-morales-renuncia-a-su-candidatura-presidencial-565639

[2] Noticias Uno. “Viviane Morales se adhiere a la campaña presidencial de Iván Duque”: https://canal1.com.co/noticias/politica/viviane-morales-se-adhiere-a-la-campana-presidencial-de-ivan-duque/

[3] El Espectador: “Viviane Morales adhiere a la campaña de Iván Duque”: https://www.elespectador.com/elecciones-2018/noticias/politica/viviane-morales-adhiere-la-campana-de-ivan-duque-articulo-753875

[4] “Pastores y jóvenes cristianos arremeten contra Petro, Fajardo, De La Calle y Vargas Lleras”: https://www.youtube.com/watch?time_continue=78&v=aHWnTtjsQJk

[5] Semana: “No todos los cristianos se van con Duque y Viviane”: https://www.semana.com/podcast/el-diario/articulo/no-todos-los-cristianos-se-van-con-duque-y-viviane/566001