Carlos Aguirre Salinas

Del 21 al 25 de marzo del año 2018, la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús (IAFCJ) celebró sus cien años de presencia en Nicaragua, haciendo un reconocimiento especial a los fundadores del movimiento apostólico nicaragüense de 1918 y la llegada del misionero Robert Bass, que instruyó a los primeros creyentes en la teología unipentecostal. Esta denominación es de origen autóctono y estableció alianzas de cooperación con las iglesias apostólicas de Estados Unidos y México en 1948, que procedían de las vertientes misioneras y teológicas de W. J. Seymour, Charles F. Parham, Frank J. Ewart y Robert Edward McAlister; surgió en el contexto de una ola global de brotes de movimientos unipentecostales en los continentes de Europa, Asia, África y América.

La IAFCJ forma parte del pentecostalismo histórico del país, junto a las Asambleas de Dios, Iglesias de Dios y la Iglesia Cuadrangular, que son las iglesias madres de la mayoría de las denominaciones pentecostales nacionales, el cual están entre las más de 900 instituciones evangélicas inscritas en el Ministerio de Gobernación. La iglesia apostólica a partir de los 90s comenzó a caracterizarse por su crecimiento numérico en membresía, congregaciones y presencia territorial en la amplia geografía nicaragüense. En su informe del período 2016 – 2017, presenta una membresía bautizada de 25, 725, una población de 8,597 de niños y niñas, y 2,697 adolescentes; cuenta con 398 congregaciones, 330 templos y 352 casas pastorales distribuidas en 14 distritos; teniendo un cuerpo ministerial de 289 pastores y 104 diáconos iniciados y ordenados.

Es menester destacar que la iglesia apostólica ha sido protagonista en el desarrollo de varias organizaciones protestantes, como el Consejo Evangélico Pro Ayuda al Damnificado (CEPAD), hoy Consejo Evangélico Pro Alianza Denominacional; las Sociedades Bíblicas de Nicaragua y el Centro Intereclesial de Estudios Teológicos y Sociales (CIEETS), que por décadas han logrado integrar a las iglesias de diferentes tradiciones denominacionales en el desarrollo de iniciativas conjuntas con el fin de favorecer a la sociedad, priorizando a los sectores necesitados y vulnerables.

La iglesia apostólica también participó en acontecimientos históricos, como la jornada de alfabetización de adulto en la década de los 80s, los retiros interdenominacionales de pastores evangélicos de Nicaragua (RIPEN), la Declaración de los 500 pastores, acciones de las comisiones de paz, la re-inserción de militares a la vida civil, y la atención integral a grupos de jóvenes en desobediencia social; los pastores y líderes dieron sus aportes significativos a través del acompañamiento biopsicosocial y espiritual, junto a instituciones como la Policía Nacional, ONGs y organizaciones comunitarias.

Actualmente la iglesia apostólica cuenta con un liderazgo que se perfila hacia un pensamiento teológico progresista, formado en la Facultad Evangélica de Estudios Teológicos (FEET), el Instituto Bíblico Apostólico (IBAN), el Seminario Bíblico Apostólico Nicaragüense (SEBANIC) y la Universidad Evangélica Martin Luther King (UENIC), contando a hasta el presente con 2,584 egresados del instituto bíblico y 51 egresados en estudios superiores de teología. Su membresía en los últimos diez años experimenta un proceso de profesionalización, eso le ha dado la oportunidad de ejercer

funciones importantes en instituciones públicas y privadas, organismos nacionales e internacionales. Con la celebración de este primer centenario fortalece su compromiso para seguir trabajando por Nicaragua en el ámbito de la educación y el servicio en favor de los menos desfavorecidos, todo en el nombre de Jesucristo.