Por Francisco J Concepción

En conmemoración de la vida y obra de Martin Luther King es importante que se señale la importancia de su pensamiento al proceso de liberación del pueblo de Puerto Rico. El luchador de los Derechos Civiles en los Estados Unidos debe ser recordado, además de por esa lucha, también por su compromiso con los derechos de los pueblos colonizados y el derecho de los mismos a la autodeterminación. Aunque es difícil identificar el momento preciso en el cual King pudo hacer la conexión entre su lucha por los derechos civiles y la lucha por los derechos de los pueblos colonizados, no hay duda de que ya en el 1962 había logrado hacer la misma. Me refiero a 1962 porque la primera vez que King visitó la isla de Puerto Rico fue en febrero de 1962 por invitación de la Universidad Interamericana. En dicha visita el líder negro de los Estados Unidos impartió dos conferencias importantes, y que fueron grabadas, en las cuales habló sobre la dimensión internacional de la lucha por los derechos civiles.

El 15 de febrero de 1962 Martin Luther King dio una conferencia ante el claustro de la Universidad Interamericana en San Germán donde conectó el tema de los Derechos Civiles y el de la descolonización y el derecho a la soberanía de los pueblos. En primer lugar King articula la idea de que había llegado el tiempo de una idea fundamental, la idea de la “libertad y la dignidad humanas”. Dicha idea, según King, es el grito de todo hombre y mujer que está reunido en Nueva York, Ghana, Nigeria o África del Sur. En cualquier lugar del mundo se escucha, dice King, el grito que dice “queremos ser libres”. Pero ese grito no es una sola voz sino que es un coro que grita con armonía sorprendente y provoca, dice el reverendo, que podamos ver “una nueva era desarrollándose” y podamos experimentar, gracias a dicho grito, la muerte de una vieja era y el nacimiento de la nueva. De hecho, en su discurso King señala que las tensiones que prevalecían en el mundo en dicho momento eran señal de que estaba naciendo una nueva era.

Al explicar con mayor detenimiento las características de la era que moría y la nueva era King señala que “hemos visto el viejo orden en sus dimensiones internacionales en la forma del colonialismo y el imperialismo”. Ahí esta el carácter descolonizador de su mensaje en dicho discurso. Si bien es cierto que la nueva era está identificada con los derechos individuales y el reconocimiento de los derechos a la libertad no es menos cierto que lo que caracteriza la nueva era, el nuevo orden, es el acceso a la libertad colectiva de los pueblos colonizados. En ese sentido, según King, la libertad es plena sólo cuando los pueblos colonizados logran su libertad. Como prueba de que el nuevo orden estaba naciendo King explicó cómo el imperio británico había reducido su dominio de 700 millones de personas a menos de 70 millones en menos de dieciocho años. Ese mismo viejo orden, que en el nivel internacional se identifica con el colonialismo y el imperialismo, es identificado en los Estados Unidos con la esclavitud y la segregación racial. En ese sentido King identifica la esclavitud con el colonialismo y por lo tanto alinea la lucho contra la segregación racial en los Estados Unidos con la lucha por la independencia nacional en los países colonizados.

El discurso de febrero del 1962 en San German concluyó con dos recomendaciones acerca de la lucha por los derechos y la libertad. Primero King concluye que es necesario desarrollar una perspectiva global. Esto es así gracias a la globalización, aunque King no utiliza dicho concepto, pues señala que “es cierto que la unidad geográfica ha sido creada por la ingenuidad científica del ser humano”. Esa unidad geográfica no es otra cosa que la idea de que el mundo es, como señala Noam Chomsky, una aldea global. Por razón de dicha condición geográfica es necesario desarrollar una visión global de las luchas sociales pues la lucha por la libertad en Georgia es la misma que la lucha por la libertad en Puerto Rico. En ese sentido King señala que “estamos atrapados en una red inescapable de mutualidad, atados a un solo germen de destino”.

En segundo lugar King señala que mientras nos movemos hacia la libertad en todo el mundo es necesario que rechacemos todo concepto de que existen “razas superiores y razas inferiores”. Ese elemento, fundamental en el colonialismo, tiene que ser desechado pues es la base para argumentar que el negro, o el colonizado, no está preparado para participar del gobierno, que es inferior o que no sabe cómo gobernar. Ese discurso es trágico, indica King, pues por medio de una tortuosa lógica utiliza los “resultados trágicos del discrimen racial como argumento para justificar su continuación”.

Como vemos Martin Luther King hizo algo más que comenzar a desarrollar su visión en contra de la Guerra de Vietnam en Puerto Rico, en su visita a la isla de 1965, sino que también comenzó a desarrollar una visión anti-colonial y anti-imperialista en su visita de 1962. El legado de Martin Luther King, en dirección de la promoción de la descolonización de los pueblos subyugados, fue analizado y aplicado al caso de Puerto Rico en la actividad titulada “Diálogo provocador sobre la soberanía de Puerto Rico” convocado por la Mesa de Diálogo Martin Luther King. Dicha actividad se llevó a cabo con la intención de que el legado de Martin Luther King trascienda el mero recuerdo y se convierta en un reto de libertad y soberanía para los puertorriqueños.