Por Aníbal Torres

La conmemoración del 207º Aniversario de la Revolución de Mayo tuvo algunos elementos que concentraron la atención de los medios de comunicación y las redes sociales: fueron particularmente destacados los (dispares) mensajes de algunos obispos en el marco de la celebración del Te Deum por el 25 de Mayo, la impronta fuertemente castrense del “festejo” del día 26 y el bochorno del erróneo cartel colocado en el palco reservado a las autoridades, que en vez de decir “1810-2017”, figuraba “1816-2017”, confundiendo el año de instalación del primer gobierno patrio con el de la independencia nacional[1].

Puesto que aquí nos concentraremos en lo sucedido el día 25, de la jornada del día 26 sólo mencionamos que, por un lado, estuvo muy lejos de los actos masivos realizados para la conmemoración del aniversario de la Revolución de 1810 durante el gobierno anterior. Por el otro lado, el hecho de que el festejo público, “en las calles”, consistiera básicamente en la realización de un desfile militar resultó, por lo menos, anacrónico en un país que lleva más de tres décadas en democracia y en el cual la presencia de los militares en la vía pública genera fundados resquemores en la mayoría de los argentinos[2].

Al volver ahora la atención a la jornada del 25 de mayo, nos encontramos con la centralidad que aún conserva la celebración del Te Deum en diferentes ciudades del país. En cuanto a los mensajes de los obispos católicos, fueron resonantes dos intervenciones: una, la homilía pronunciada por el cardenal Mario Poli, al frente de la arquidiócesis de Buenos Aires (la sede primada de la Iglesia Católica en Argentina), y otra, las declaraciones que Héctor Aguer, el polémico arzobispo de La Plata, hizo a la prensa al concluir el Te Deum en la capital bonaerense.

Hablando ante el presidente Mauricio Macri, Poli se manifestó en la línea de la cátedra teológico política de su antecesor Jorge Bergoglio, en el sentido de hacer referencias a la situación social, económica y política del país, no pocas veces con palabras críticas que causan disgusto en los gobernantes, como es de esperar. Así, ante las máximas autoridades del Estado Nacional, el Cardenal primado expresó de forma contundente que muchos, en especial los pobres, no son partícipes de la “fiesta”: “Comparto que muchos pueden pensar que no hay motivos para hacer fiesta patria cuando buena parte de nuestro pueblo no se siente invitado porque no posee igualdad de oportunidades y carece de lo necesario para una vida digna. Las estadísticas veraces son muy buenas porque nos advierten dónde estamos parados y nos animan a encarar soluciones. No obstante, los porcentajes invisibilizan el dolor de las familias que sufren la postergación y el desánimo, eso sólo se supera con la cercanía fraterna y cordial de otro argentino”, refiriendo también a que las “violencias” que se viven en el país tienen en la “inequidad” una de sus causas[3].

En cuanto al Te Deum celebrado en la capital bonaerense, al que asistió la gobernadora macrista María Eugenia Vidal junto a su gabinete, allí también la actualidad estuvo presente en los dichos de Aguer, fundamentalmente al concluir la ceremonia. Ante la prensa, el Arzobispo de La Plata habló de la pobreza existente en el país y se expresó en la línea de su conocida posición ultra conservadora al referirse a la cuestión del llamado “2×1”[4], agregando críticas a la ley provincial sancionada recientemente, mediante la cual se reconoce que el número de víctimas del terrorismo de Estado asciende a “treinta mil” personas “desaparecidas”[5]. Así, Aguer entraba en provocaciones y polémica[6] con los organismos de Derechos Humanos, desde donde históricamente se ha buscado visibilizar a quienes la última dictadura “cívico-militar”[7] quiso invisibilizar a través de una maquinaria de muerte y horror, que supo contar con la complicidad del entonces obispo platense, Antonio José Plaza.

Ahora bien, estos temas de los cuales se hizo eco la prensa, dejaron casi inadvertida las implicancias que tiene la celebración del 25 de Mayo para el diálogo ecuménico e interreligioso. Vale recordar aquí lo que decíamos en otra columna del Observatorio: “el ceremonial del Estado laico recepcionó positivamente el fluido diálogo ecuménico e interreligioso que desde mediados del siglo XX se viene dando en el país. Sin embargo, se trata de algo que no parece tener aún un carácter permanente. Si bien ya es práctica consolidada invitar a cada Te Deum y ceremonia de asunción presidencial a los cultos no católicos, no siempre –incluso con posterioridad a 2010- se les ha permitido tener una participación activa en tales ceremonias (…) Con el Gobierno de la coalición Cambiemos ese carácter pendular entre la limitación del ceremonial oficial a lo católico y la apertura al pluralismo religioso, no ha variado.”

Si bien en la Catedral de Buenos Aires, la prensa indicaba que “[e]l oficio religioso por el 25 de Mayo tuvo carácter interreligioso, por lo que participaron representantes cristianos, ortodoxos, judíos, budistas y musulmanes, además de los pueblos originarios”[8], hubo críticas al escaso rol que allí se le dio a los cultos no católicos. Quien se refirió en este sentido fue el pastor protestante Marcelo Figueroa, destacado referente del diálogo interreligioso en Argentina y responsable de la edición local del diario L’ Osservatore Romano (designado en esa función por el Papa Francisco). En su cuenta personal de Facebook, Figueroa se lamentó: “Un 25 de mayo de espaldas al ecumenismo y el diálogo interreligioso en Buenos Aires, ciudad que supo ser su cuna. Una pena”.

Además, destacó allí tres aspectos sobre las ceremonias previstas para ese día, en alusión crítica a la práctica de ciertas exclusiones mutuas entre las confesiones religiosas: “1) El TEDEUM en la Catedral de Buenos Aires no tuvo intercesión alguna de otra confesión religiosa. 2) A la tarde un sector de las Iglesias Evangélicas oran en el Obelisco y en su comunicado de prensa aclaran en negrita que ‘no habrá sacerdotes ni curas’. 3) Casi a la misma hora, a pocas cuadras [la realización de] una Misa católica en la Catedral”, concluyendo que se daba: “UN PASO ATRÁS EN EL CAMINO DEL ENCUENTRO. Una pena para muchos que hemos recorrido mucho camino en el ecumenismo y el diálogo interreligioso y creemos que es un puente de paz y de cerrar grietas”[9] (mayúsculas de Figueroa).

Así, la celebración de un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo tuvo un aire de “fiesta” para pocos, con una cuádruple exclusión: la dramática invisibilización de los pobres, descartados por el sistema económico que genera injusticia estructural, la utilización de una jornada de la memoria nacional para negar a los 30.000 desaparecidos un lugar en la memoria colectiva, las exclusiones mutuas en los actos religiosos, y el desincentivo gubernamental a la celebración popular, al privilegiar un festejo en las calles con perfil castrense.

Estos aspectos son una llamada de atención para el diálogo ecuménico e interreligioso, pues al exigir a la ciudadanía la necesidad de crecer en “amistad social”, las comunidades de fe no sólo que deben retomar el camino de encuentros fraternos entre las confesiones religiosas (que siempre deben estar abiertos al diálogo con otros sectores sociales y no creyentes), sino que también, en la actual coyuntura regresiva en materia económico-social y cultural, deben poner lo mejor de sí para el trabajo mancomunado en favor de los más pobres y en la defensa irrestricta de los derechos humanos en democracia.

 

 

[1] Fuente: https://www.clarin.com/politica/alguien-metio-pata-admite-ministro-defensa-cartel-1816-2017-acto-25-mayo_0_rklC9ouWb.html

[2] Se puede consultar: https://www.pagina12.com.ar/40495-un-desfile-a-pedir-de-pando

[3] Fuente: http://www.infobae.com/politica/2017/05/25/mauricio-macri-se-repuso-de-su-percance-de-salud-y-encabezara-actos-por-el-25-de-mayo/

[4] Se puede consultar nuestra nota anterior para el Observatorio: https://observatorio-religionyasuntospublicosal.org/2017/05/14/argentin-formas-del-vinculo-estado-religiones/

[5] Expresó Aguer sobre la ley sancionada por la Legislatura provincial: “en la provincia (de Buenos Aires) se impuso por Ley un número mágico que hay que sostener acerca de las víctimas de la crueldad de la última dictadura” (…) Me parece que no corresponde a la Legislatura imponer por ley algo que es muy discutido” Fuente: http://www.telam.com.ar/notas/201705/190273-aguer-cuestiono-la-postura-oficial-sobre-el-2×1.html

[6] Lectura que se hacía desde uno de los medios de prensa. Fuente: https://www.pagina12.com.ar/39961-los-30-mil-son-un-numero-magico

[7] Como también establece (y reconoce) la referida ley de la provincia de Buenos Aires, proyecto impulsado por el kirchnerismo.

[8] Fuente: http://www.lacapital.com.ar/politica/la-inequidad-genera-violencia-sostuvo-el-arzobispo-porteno-mario-poli-el-tedeum-n1403387.html

[9] Tomado de: https://www.facebook.com/marcelo.figueroa.353