Por Aníbal Torres

En la agenda parlamentaria de este año se espera que el Ejecutivo Nacional envíe al Congreso el proyecto de Ley de Libertad Religiosa para su tratamiento legislaltivo. En línea con lo que hemos referido en columnas anteriores, y más allá de las observaciones que deban hacerse para mejorar la propuesta gubernamental, advertimos que se trata de una buena noticia.

Las novedades respecto al avance en la elaboración del proyecto se dieron hacia finales del año anterior y comienzos de este 2017, con referencias en la prensa respecto al contenido del texto como así también a los posicionamientos de diferentes actores.

Antes de abordar estos aspectos, destacamos que la etapa incial de formulación de la política pública hacia las confesiones religiosas ha venido siendo conducida desde la Secretaría de Culto de la Nación, organismo inserto en la Cancillería Argentina. Según se ha difundido, exisitieron diferentes reuniones entre funcionarios gubernamentales y representantes de diferentes credos.

Si bien no hemos podido acceder al texto que, así se espera, remitirá el Gobierno, destacamos aquí brevemente cuáles son entonces los puntos nodales del proyecto: a) eliminación del oprobioso regimen del Registro Nacional de Cultos (instaurado en 1978 por la última dictadura militar y percibido como un control cuasi policíaco sobre los credos no católicos) y reemplazo por el Registro Nacional de Entidades Religiosas[1], b) extensión a las comunidades de fe de beneficios que actualmente tiene la Iglesia Católica[2], c) tipificación de delitos vía la modificación del Código Penal[3], y d) el derecho de objeción de conciencia por motivos religiosos para el personal de salud y militar.

En cuanto a los posicionamientos de los actores, cabe mencionar, por un lado, la opinión en general favorable de la propia Iglesia Católica a la inciativa. Los obispos pidieron ser informados sobre el proyecto y, según se difundió, quedaron conformes con las explicaciones que les dieron los funcionarios[4]. Incluso, verían favorablemente que se estudie una modificación en los acuerdos entre la Argentina y la Santa Sede.

Por otro lado, los integrantes de la Mesa Consultiva de Federaciones y Asociaciones de Iglesias Evangélicas de la República Argentina se reunieron con funcionarios de la Secretaría de Culto y les “entregaron (…) sus consideraciones y aportes de la comunidad evangélica, respecto del texto propuesto para que se sancione una ley que reconozca y regule la situación jurídica de las iglesias, confesiones y comunidades religiosas en nuestro país a la vez que les facilite las herramientas jurídicas para que desarrollen su ministerio” [5].

Esos pronunciamientos son una muestra de que, según se afirma, el proyecto en el que se ha venido trabajando desde la mencionada agencia gubernamental, “cuenta con el consenso de las principales asociaciones religiosas (más allá de reparos menores)” [6].

Por su parte, en oposición a que se avance con dicho proyecto de ley, la Asociación Internacional de Libre Pensamiento (AILP) y la Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL), difundieron un texto dirigido al presidente Macri [7]. Este mensaje, además de señalar los supuestos motivos del proyeco y los sectores que habrían influido de la etapa incial de formulación del mismo, recarga toda la cuestión meramente en el impacto económico y simbólico, con un lenguaje que mezcla equívocos y prejucios hacia las religiones en general. No existe, en el horizonte de esa declaración, algún reconocimiento, por mínimo que fuera, a la contribución que las confesiones religiosas hacen en pleno sistema democrático ni lo valioso del recorrido que se viene haciendo con el diálogo interreligioso en el país, algo por lo cual Argentina es referente en el mundo y que no supone en absoluto un peligro para el Estado laico. Por eso mismo es erróneo que se denomine al Estado Argentino como “confesional”, equívoco que se aumenta al deslizar que el proyecto permitiría incluso un Estado “multiconfesional” [8]. En suma, un planteo desde el laicismo, que resulta anacrónico en un mundo donde la islamofobia, el antisemitismo y aun la cristianofobia son dramas presentes.

Ciertamente que es saludable que una iniciativa como el proyecto referido abra interrogantes incluso más allá de las propias confesionoes religiosas involucradas directamente, motivando la reflexión pública, por ejemplo, de si alcanza con una legislación de este tipo (es decir, si con la penalización se cubre todo o si es algo que debiera fomentarse también desde otros ámbitos estatales y desde el mismo tejido social, no sólo desde el lenguaje juridicista). También, desde luego, se pueden poner reparos a la oportunidad, el acierto y la conveniencia de sancionar tal regimen en un año electoral. Es decir, si el Gobierno de Cambiemos busca así granjearse el apoyo de algunas confesiones religiosas de cara a los comicios, máxime en una coyuntura que en lo económico y social se presenta particularmente conflictiva y el oficialismo no viene dando respuestas consistentes en estos ámbitos sensibles.

Sin duda ésta es una lectura que puede hacerse y lejos de clausurarse, el debate debe alentarse. No obstante, como ya referimos en nuestra primera columna sobre el tema, la sanción del regimen jurídico para garantizar plenamente la Libertad Religiosa es una cuestión que trasciende con mucho al Gobierno de Cambiemos, pues existe una historia previa en la búsqueda de consensos entre los actores estatales y las denominaciones religiosas para lograr dicha legislación, incluso con el apoyo del organismo de Naciones Unidas pertiente a este tema.

Aún queda bastante camino por recorrer, pero sí es seguro que en caso de que el Ejecutivo cumpla el compromiso de girar el texto al Congreso Nacional, allí entraremos en otra etapa de la formulación de la política de Libertad Religiosa, con la posibilidad no sólo de interacción de los miembros de las religiones con los legisladores, sino, en tanto iniciativa estatal, en el involucro de diversos sectores en el debate público para tener confesiones libres en el Estado libre[9].

[1] Si bien este sistema será de inscripción voluntaria. Al hacerlo se “otorgará una personería jurídica especial, en coincidencia con el nuevo Código Civil”. Fuente: https://www.diariodecuyo.com.ar/argentina/Aval-de-la-Iglesia-para-avanzar-en-una-ley-de-libertad-religiosa-20170114-0045.html

[2] Como se dice en la prensa: “El nuevo status permitirá a las entidades religiosas acceder a exenciones impositivas y otros beneficios como el no embargo de templos, la restricción de prestar juramento según fórmulas que violenten sus creencias o la no obligatoriedad de los clérigos a declarar sobre hechos que hayan sido revelados en el ejercicio de su ministerio.
Asimismo, prevé facilitar el ingreso de referentes no católicos a cárceles, hospitales y dependencias militares, y a la objeción de conciencia de los profesionales médicos a practicar un aborto por creencias religiosas”. Fuente: https://www.diariodecuyo.com.ar/argentina/Aval-de-la-Iglesia-para-avanzar-en-una-ley-de-libertad-religiosa-20170114-0045.html

[3] Esto es “para castigar a quienes impidan el libre ejercicio de la libertad religiosa, agredan por motivos religiosos o profanen tumbas, por lo que crea la figura de los <delitos contra la libertad religiosa y de conciencia>”. Fuente: http://www.clarin.com/politica/gobierno-congreso-proyecto-libertad-religiosa_0_SyQhLJAgx.html

[4] Fuente: https://www.diariodecuyo.com.ar/argentina/Aval-de-la-Iglesia-para-avanzar-en-una-ley-de-libertad-religiosa-20170114-0045.html

[5] Fuente http://iglesiametodista.org.ar/la-mesa-consultiva-se-reunio-con-las-autoridades-de-la-secretaria-de-culto-de-la-nacion/

[6] Fuente: http://www.clarin.com/politica/gobierno-congreso-proyecto-libertad-religiosa_0_SyQhLJAgx.html

[7] Fuente: https://laicismo.org/2017/organizaciones-laicistas-consideran-un-retroceso-el-proyecto-de-ley-de-libertad-religiosa-en-argentina/157487

[8] Una opninión de similar tono laicista se ha vertido en un medio de prensa: “ahora estos beneficios se extenderán a otros cultos, por lo que la lucha por la separación del Estado de la Iglesia mantiene todo su vigor”. Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/cambios-en-la-ley-de-libertad-de-culto

[9] Parafraseando la célebre expresión de Cavour.