Por Juan Esteban Londoño

Para recibir al año nuevo y despedir al viejo, los guerrilleros del frente 59 de las FARC celebraron con comida y baile, en el corregimiento de Fonseca en La Guajira.

Los medios de comunicación publicaron el video de la fiesta[1], en el que funcionarios de la ONU y desmovilizados de las FARC bailan juntos.

Algunos medios lo muestran como el hecho de despedir no sólo el año 2016, sino también de darle la bienvenida a una nueva vida, sin armas ni violencia. “Quiero en vez de un fusil en mis manos llevar una flor”, acentúa la narración del video.

Otros medios, más cercanos a los partidos de derecha, se manifestaron inconformes y molestos. Sus seguidores, por lo tanto, indignados[2].

Debido a esta irritación, el organismo verificador del proceso de paz apartó a tres observadores y a un supervisor, que aparecen documentados[3].

La embajadora de Colombia ante la ONU, María Emma Mejía, expresó su preocupación por la conducta de los observadores, señalando que este tipo de comportamiento desvirtúa la neutralidad de la entidad[4].

La representante del uribismo, María Fernanda Cabal, publicó en su cuenta en Twitter:

“¿Cómo confiar en la imparcialidad de delegados de @ONU_es qué se enrumban con las Farc? ¡Qué burla!”[5].

Y adjunta el video con el siguiente encabezado:

“Delegados de la ONU bailando con terroristas Farc a quienes tienen que verificar, este es el circo de la impune paz de Juan Manuel Santos”[6].

Esta opinión, con lenguaje emocionalmente cargado, va precisamente contra la neutralidad que exige la misma representante: “terroristas”, “circo de la paz impune”, “se enrumban con las Farc”, dice.

Ella envenena el pozo antes de dar a beber el agua.

La posición de esta mujer, como de toda la bancada de la derecha colombiana, refleja una profunda desconfianza y negación del otro, que es el principio de toda guerra.

Negarle al otro la posibilidad de bailar, de festejar, de ser: “no se puede bailar con los ex-guerrilleros de las FARC” [7], es la consigna que subyace entre las líneas de tal indignación.

¿Qué va a suceder entonces cuando los miembros de las FARC se integren a la vida civil? ¿Se les va a seguir condenando para siempre? ¿Se les va a matar de a poco, y sin lamentos, porque se les ve deshumanizados?

Estas formas de interpretar la situación reflejan, además, un nivel de moralismo excesivo, que no permite la celebración ni la fiesta. El moralismo de los medios. El moralismo medieval. Los medios que viven en la Edad Media, o que alimentan una visión de país basada en prohibiciones para los que están afuera de las murallas de la ciudad.

Y es que tal fantasma parece no dejar de recorrer a Colombia. No el del comunismo, sino el del moralismo medieval.

¿Pero qué tiene de malo este baile? ¿Qué hay de inhumano en la celebración entre funcionarios y ex-guerrilleras?

Sólo la visión que deshumaniza al otro, lo hace ver como un demonio, para poder acabarlo en la guerra.

Pero, además, se expande el miedo a reconocer que el otro también disfruta de la lúdica, que es un ser erótico, que la vida danza en él.

En la negación del otro subyace, además, la negación de uno mismo, el miedo que nos tenemos.

El espíritu humano se da miedo a sí mismo -escribió Bataille-, sus movimientos eróticos le aterrorizan.

Al condenar el baile, se está pensando en limitar al otro, en impedirle que sea feliz, o que viva algún instante de placer.

Como si nosotros lo mereciéramos más que ellos. Como si nosotros, o la derecha, o el ejército, fuéramos mejores, más morales, más justos. No hemos pensado que fue nuestra sociedad la que envió a esas jovencitas, que ahora bailan, a combatir al monte, al marginarlas de unas condiciones de vida justas y adecuadas para su edad.

Negarle al otro su existencia lúdica es negarle su humanidad. Y se lo hace en nombre de un bien mutilador, un dios lejano de todo placer: la ley o la moral, que son casi lo mismo.

Lo que conmueve, o remueve, a los indignados por el baile, entre ellos están muchos religiosos, no es que la ONU no pueda verificar la entrega de armas –los miembros de las FARC no son conejillos de indias para ser observados en un laboratorio-, sino ver a estas personas divirtiéndose.

Algo sucedió también cuando aparecieron las fotos de los guerrilleros en cuba, bronceándose en un yate, durante la época de los diálogos de paz.

Parece que aquellos que suben a sus redes sociales fotos de verano en la isla de San Andrés, por ejemplo, no toleran que hombres y mujeres que tienen una ideología distinta –errática, quizás-, o unas condiciones sociales que los llevaron a tomar el camino de las armas, no puedan divertirse.

Alguna vez dijo Nietzsche en el Zaratustra: “Yo no creería más que en un dios que supiese bailar”.

Recontextualizo esta frase para la situación colombiana: no creo en una reconciliación que no termine en baile.

Las reconciliaciones han de celebrarse. La esperanza se baila, la alegría se corea.

Los dolores de Colombia no deben llevarnos a repetir solamente vallenatos de desamor, boleros y bambucos sobre sombra y desencanto, ni tangos de la vida dura.

También la música es reconciliación y deseo, entrega, olvido de sí, jolgorio y ruido.

También los guerrilleros desmovilizados de las FARC, en proceso de incorporación a la vida civil, son humanos, y su humanidad baila.

(Ojalá hubieran estado allí las fuerzas armadas, y los hubiéramos visto danzar juntos.)

Nada como la risa para reponerse a las heridas de la guerra, nada como el encuentro con el otro, con el diferente a mí, con el que nunca lograré ponerme de acuerdo en un discurso, pero puedo celebrar con él la pluralidad, unidos ya no por el espíritu del combate, sino por el de la fiesta.

[1] En este link, se observa el video del baile: http://www.semana.com/nacion/multimedia/baile-de-los-verificadores-de-la-onu-con-las-farc-molesto-al-uribismo/511252

[2] http://www.noticiasrcn.com/nacional-dialogos-paz/centro-democratico-representantes-onu-bailen-las-farc-muy-grave

[3] http://www.semana.com/nacion/articulo/onu-separa-de-su-cargo-a-cuatro-funcionarios-por-baile-con-las-farc/511390

[4] http://www.semana.com/nacion/articulo/onu-separa-de-su-cargo-a-cuatro-funcionarios-por-baile-con-las-farc/511390

[5] http://www.elespectador.com/noticias/nacional/onu-desaprueba-celebracion-de-ano-nuevo-entre-verificad-articulo-672983

[6] http://www.elespectador.com/noticias/nacional/onu-desaprueba-celebracion-de-ano-nuevo-entre-verificad-articulo-672983

[7] http://www.semana.com/nacion/articulo/baile-de-verificadores-de-la-onu-un-escandalo-desproporcionado/511509