Por Juan Esteban Londoño

En los últimos días, Colombia ha presenciado el emerger de la voz de los autodenominados “cristianos”, es decir los evangélicos o carismáticos conservadores que, en detrimento de otros cristianismos se han apropiado de esta palabra –como si los ortodoxos, católicos y otros, no fueran también cristianos-.

Desde hace algunos meses estos personajes han saltado a la esfera pública, no sólo mediante la representación parlamentaria de sus creencias religiosas, sino ahora en la voz de sus pastores y líderes, a través de las redes sociales.

El primer caso que llamó la atención sobre estos grupos socio-religosos ocurrió en marzo de 2016, cuando algunos de sus líderes se manifestaron contra la homosexualidad. Una de sus representantes parlamentarias, la senadora Viviane Morales, logró recolectar 2’135.000 firmas para promover un referendo que permitiera la adopción de menores de edad sólo a parejas heterosexuales, en contra de la decisión de la Corte Constitucional de permitir la adopción de menores a las parejas del mismo sexo[1].

Seguidamente, esta senadora encabezó una campaña en contra de las cartillas promovidas por el Ministerio de Educación, en las cuales se determina que todos los colegios del país deben ser respetuosos de la orientación sexual y la identidad de género de los estudiantes[2]. Según creían estos grupos, defender la igualdad de derechos y el respeto de las personas LGBTI en las escuelas y colegios era promover la ideología de género, y esto significaba un peligro para la educación de sus hijos. De algún modo, ellos consideran que sus creencias son intolerantes frente a lo que ellos llaman pecado, y no quieren que sus hijos aprendan a convivir con estas opiniones desde pequeños[3].

El segundo caso fue que puso el ojo sobre estos grupos fue la negación al Plebiscito por la Paz, a comienzos de octubre de 2016. Aliados con los líderes de la derecha, varios de los líderes de estas iglesias carismáticas o pentecostales siguieron la agenda de Álvaro Uribe y su Centro Democrático. Ahondaron en el temor de que Colombia se convertiría en una dictadura comunista “castrochavista” y que, mediante el Acuerdo con las FARC, se iba a obligar a todos a aceptar a los homosexuales, bajo la consigna de lo que ellos llamaban “la ideología de género”[4]. Por esto, se aliaron con los sectores más conservadores de la Iglesia Católica –en esto sí son ecuménicos-, para oponerse a implementar los Acuerdos con la guerrilla.

Un tercer caso que ha levantado ampolla en los últimos días es el debate entre el sacerdote católico Alberto Linero y los autodenominados “cristianos”. El cura desató una polémica en redes sociales, cuando dio su opinión frente al tema del diezmo: “Porque Jesús no nos pidió porcentajes de dinero, nos pidió entregarlo todo por los hermanos”, escribió en su cuenta de Twitter[5].

Los medios dieron la voz también a diferentes pastores evangélicos, defensores de la colecta del diezmo. A través de entrevistas a portales con credibilidad, como Semana, estos personajes explicaron su postura. Tal es el caso del pastor Eduardo Cañas, líder de la Iglesia Manantial, quien dijo que “el diezmo está asociado con obediencia a lo que Dios dice en su palabra. Las personas que diezman son ejemplo de progreso y prosperidad”[6]. Explicó que, con el dinero del diezmo, su iglesia presta servicio gratuito de psicología a sus creyentes, y que invierte recursos en ONG o en los 15.000 niños que apoya la Iglesia Manantial, o en el colegio con 1.000 niños de estratos 1 y 2 a los que no se les cobra para entrar a estudiar.

No cabe duda de que importante que estos grupos socio-religiosos puedan defenderse públicamente de las acusaciones que les endilgan. Mucho más en un asunto tan delicado como el dinero, sobre todo si consideramos las propiedades que tienen varios pastores en Colombia y fuera del país, los automóviles en los que se transportan y las relaciones sociales que establecen, con políticos tradicionales y otros grupos de poder y control de territorios. Para poner un ejemplo, la familia Piraquive, activa tanto en religión como en política, es dueña de una casa en Weston, avaluada en 1’560.190 dólares, y de otros inmuebles en los sectores Tampa y Orlando[7].

En cuanto al debate sobre las primicias, otra intervención apareció el 26 de noviembre de 2016 en el portal de Semana. Se trata de una entrevista realizada al autodenominado “apóstol” Gustavo Páez, del Centro de Alabanza Oasis en Bogotá. En respuesta a la polémica con el padre Linero, este pastor justifica el pago del diezmo, desde lo que él considera argumentos verdaderamente bíblicos. Sorprende su respuesta:

“Sobre eso hay que decir que en las iglesias cristianas hay una pobreza oculta. Son contadas las Iglesias que tienen estabilidad económica. Más del 80% de los pastores viven con menos de un salario mínimo. Por el contrario la carga de impuestos que nos cobra el Presidente es muy alta, más del 35% en impuestos”[8].

Y sorprende por dos hechos. El primero, que es cierto, refleja la historia de la pobreza de muchos pastores evangélicos en Colombia durante el siglo XX, especialmente en áreas rurales. Muchos fueron, efectivamente, han sido víctimas del conflicto armado o de otro tipo de querellas, perseguidos tanto por guerrilla como por paramilitares –en ocasiones por la policía o por los ciudadanos mismos, increpada por algunos sacerdotes anti-evangélicos-[9].

El segundo asunto refleja una realidad desigual, ya que en la actualidad hay pastores en Colombia que poseen riquezas escandalosas, mientras que otros, especialmente los de los pueblos, viven en condiciones precarias y, hasta hace poco, bajo amenaza de muerte.

Lo que sigue de las palabras de este “apóstol” no sorprende, sino que ofende, particularmente por el modo en que usa la Biblia para justificar la usura y sus deseos de poder:

“Partamos de que Jesús nunca fue pobre, se hizo pobre. ¿Una persona pobre tiene tesorero?, no creo y él lo tenía. Sostuvo a 12 familias, de los 12 apóstoles, les dio de comer, les dio para el diario, predicaba desde los chárter de la época, los barcos. Jesús tenía tanto dinero que Judas le robaba. No nos vengan a decir que Jesús era pobre, es la peor mentira del mundo. Jesús se hizo pobre para que con la pobreza de él nosotros fuéramos enriquecidos. En otras palabras, Cristo viene a nosotros a que seamos productivos y a que desarrollemos negocios. Y ahí damos con amor, como dije no solo el 10% sino todo”[10].

Un breve repaso a la sociología del Nuevo Testamento desdice inmediatamente estas afirmaciones. En sus Estudios de sociología del cristianismo primitivo, el teólogo alemán Gerd Theißen, señala que las fuentes de los dichos más antiguos de Jesús radicalizan la crítica de la riqueza y de las posesiones: “Nosotros lo hemos dejado todo”, dice uno de los textos originarios (Mc 10,17.28). Los primeros apóstoles y profetas fueron personas realmente pobres que carecían de patria, de familia y de posesiones. Estos predicadores del Nuevo Testamento, llamados carismáticos itinerantes –no carismáticos de derecha-, intercambiaban su predicación escatológica y sus curaciones por sustento en las cosas donde eran recibidos (Mt 10,8). Hacían señales milagrosas y expulsaban demonios, pero no recibían dinero, sino abrigo y comida, para continuar con su viaje. Nunca cobraron algo parecido al diezmo. Los datos históricos indican que Jesús y sus seguidores eran personas socialmente vulnerables, y que habían sido desarraigadas por diferentes motivos, siendo motivo el religioso el epítome de toda la situación social que había detrás[11].

Esta es una digresión en la que quisiera detenerme aún más. Sin embargo, continúo con mi reflexión central, sobre el poder que los carismáticos de derecha han adquirido en los medios de comunicación, no precisamente destacando como los más inteligentes, progresistas y generosos.

Entristece que, teniendo el potencial creativo de conservar la memoria de Jesús –amén de la alegría y vivacidad del pentecostalismo, de su ardiente testimonio de fe en el mundo-, se alineen con las ideas más conservadoras de la sociedad. Ellos, que despotrican del catolicismo, cumplen con la función más recalcitrante en nuestra sociedad. Detrás de su predicación moral hay un inmenso telón que se sostiene en la salvación por las obras, en la visión medieval de la sexualidad y en la compra de indulgencias mediante el cobro del diezmo.

El catolicismo, por lo menos, se abrió a las nuevas discusiones a partir del Concilio Vaticano II, y tiene a grandes teólogos en la esfera pública, debatiendo temas de vital importancia como la crisis ecológica, la eutanasia y el aborto, como es el caso de Hans Küng o de Ivone Gebara.

También las iglesias protestantes europeas y norteamericanas se han abierto a debatir temas escabrosos y prohibidos para muchos creyentes, como es el caso de la discusión sobre la homosexualidad Iglesia Anglicana y la Iglesia Evangélica en Alemania y la Iglesia Protestante en Holanda.

Si el protestantismo fue bien visto en Colombia a mediados del siglo XIX y a comienzos del XX, como una fuerza que traía ideas nuevas y también un supuesto progreso económico –idea basada en las tendencias liberales de aquel entonces-, estos grupos ahora no representan una esperanza de avance en la esfera pública. No están aliados con las ideas de una educación avanzada, como ocurriera en el siglo XIX, en el que el gobierno de Aquileo Parra trajo a profesores alemanes protestantes para reformar la educación[12]; ni tampoco presentan desafíos teóricos a los debates sobre bioética o, por lo menos, sobre sociología y fenomenología de la religión. Ellos mismos son el desafío, motivo de preocupación para las investigaciones sociales, debido a su anquilosamiento y a su viraje irreflexivo hacia posiciones políticas que impiden el avance del país.

Los carismáticos de derecha se han convertido en una fuerza ideológica que beneficia a los terratenientes y las multinacionales. Su modelo de iglesia imita a las empresas multinivel, y logra expandirse hasta invadir las horas de descanso de sus creyentes –que ahora pueden considerarse empleados no remunerados en sus iglesias, mientras los pastores se llevan la gloria y gran parte del dinero-. Su teología de la prosperidad es el sostén perfecto para arrebatarle las propiedades a los indígenas y afrodescendientes, pues garantizan que estos nuevos “israelitas” controlen el comercio de la leche y la miel, y también justifican las ofrendas de los grupos sospechosos para limpiar sus culpas. Su credo, que no rezan en la iglesia, porque lo consideran “vanas repeticiones”, sustenta y alimenta al credo del neoliberalismo: un odio a la igualdad de derechos de las personas. Para ellos, no todos somos iguales. Dios distingue entre “hijos” y “criaturas”. Los que no pertenecen a su religión, son hijos del diablo, y no importa que sufran.

Lo sugestivo es que estos grupos religiosos han adquirido no sólo poder económico, sino también, y gracias a lo anterior, un gran poder mediático y político. Han resultado ser una ficha estratégica en elecciones regionales y nacionales, referendo por la paz y decisiones morales llevadas al plano público. Son quienes inclinan la balanza –como también está ocurriendo en Brasil y los Estados Unidos- hacia la Derecha.

Los líderes de la derecha han detectado a estos carismáticos afines a su ideología y (doble) moralidad, y se han asido a ellos como su fuerza electoral, incluso como sus asesores espirituales. Y ellos, instrumentalizados para seguir beneficiando a los que siempre han estado en el poder, creen que están sirviendo mejor a Dios y a la patria, porque “los buenos somos más” y “hay que someterse a las autoridades”.

Los carismáticos de derecha en Colombia, autodenominados “los cristianos”, no muestran interés por una reconciliación que haga justicia a todos. Olvidan que todos y todas somos sujetos de derecho, independiente de nuestras posiciones teológicas, sociales y también políticas. Sin duda alguna, los creyentes pueden elegir la opción política que más se les parezca al mensaje del evangelio. Pero esto se debe lograr mediante un proceso reflexivo de discernimiento y no a través de la voluntad de masa, que se fundamenta en chismes de pasillo y mensajes en cadena de Whatsapp.

A esta de situarse frente a la realidad, basándose en rumores y supersticiones, se le pueden aplicar las palabras del apóstol: “el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los Gentiles” (Romanos 2,24). En vez de evangelizar, crean repulsa, lastimosamente.

[1] http://www.elespectador.com/noticias/politica/listas-firmas-del-referendo-de-viviane-morales-contra-a-articulo-624145

[2] http://www.vice.com/es_co/read/hablamos-con-viviane-morales-sobre-cartillas-familias-y-matoneo

[3] Lo de las cartillas fue un equívoco. Una mentira viral se propagó por internet, con imágenes del comic norteamericano del ilustrador belga Tom Bouden, que se titula ‘In bed with David & Jonathan’. En las redes se le puso el título: “El Ministerio de Educación enviará este material a los colegios”. De modo que la sociedad tradicionalista, especialmente el sector carismático, se alarmó y confundió las cartillas por el respeto a la diversidad con un material un poco “pasado”, según ellos, para los niños –como si los niños tampoco hablaran de ese tipo de cosas con sus amigos. http://www.semana.com/nacion/articulo/las-cartillas-falsas-de-mineducacion-que-pusieron-en-alerta-a-los-padres-en-el-caribe/485105

[4] http://www.semana.com/nacion/articulo/ideologia-de-genero-una-estrategia-para-ganar-adeptos-por-el-no-al-plebiscito/488260

[5] http://www.semana.com/nacion/articulo/padre-lineros-desata-polemica-en-redes-por-diezmo/506330

[6] http://www.semana.com/nacion/articulo/pastor-eduardo-canas-responde-al-padre-alberto-linero-sobre-el-diezmo/506355

[7] http://www.semana.com/nacion/articulo/las-propiedades-de-los-piraquive-en-estados-unidos/371394-3

[8] http://www.semana.com/nacion/articulo/gustavo-paez-apostol-que-dirige-la-iglesia-cristiana-centro-de-alabanza-oasis-en-bogota-habla-sobre-el-diezmo/506994

[9] Véase, como un ejemplo, la tesis de Lucas Abadía Suárez, titulada Persecución religiosa en Colombia, para la primera mitad del siglo XX. https://repository.javeriana.edu.co/bitstream/handle/10554/14317/AbadiaSuarezLucas2012.pdf?sequence=1

[10] http://www.semana.com/nacion/articulo/gustavo-paez-apostol-que-dirige-la-iglesia-cristiana-centro-de-alabanza-oasis-en-bogota-habla-sobre-el-diezmo/506994

[11] Cf. Theissen, Gerd. Die Religion der ersten Christen : Eine Theorie des Urchristentums. Gütersloh: Chr. Kaiser/Gütersloher Verlagshaus, 2000

[12] Ortiz, Luis Javier. (2010). Obispos, clérigos y fieles en pie de guerra: Antioquia, 1870-1880. Medellín: Universidad de Antioquia / Universidad Nacional de Colombia