Por Aníbal Torres

Este 27 de octubre se cumplieron 30 años del encuentro ecuménico e interreligioso realizado en la ciudad de Asís. En un mundo todavía dominado por la Guerra Fría, surcado fundamentalmente por el conflicto Este-Oeste, el Papa Juan Pablo II invitó a diferentes líderes religiosos a rezar por la paz. En respuesta a esa convocatoria, oraron y ayunaron juntos más de cien representantes de diferentes religiones y cosmovisiones del mundo. Tomando como inspiración el elocuente testimonio del recordado poverello Francisco, Asís dejaba una huella, iniciaba un proceso que favoreciera el entendimiento de creyentes de diversas denominaciones y la fraternidad de toda la humanidad.

Junto con esa huella, Asís también dejaba un mensaje: un contundente clamor por la PAZ mundial que despejaba al mismo tiempo cierto ideario que concibe a las religiones como instrumentos de las pujas de los intereses políticos, económicos, militares y étnicos, como meras justificaciones de las acciones de los poderosos. De esta forma, Asís puede leerse en una lucha por el sentido, por dejar en claro cuál es la interpretación autorizada del rol que las religiones deben desempeñar en el contemporáneo contexto geopolítico y espiritual de la humanidad, criticando las desviaciones fundamentalistas.

Junto a la huella y dicho mensaje, está también el recuerdo de Asís, las evocaciones posteriores que se hicieron de ese encuentro ecuménico e interreligioso, que rápidamente fue percibido como “el espíritu de Asís”, que mueve a la projimidad también con los no creyentes. Muchos de los participantes de aquella jornada de 1986 se encargaron de que Asís no desapareciera de la memoria de la humanidad. De esa manera, con algunas modificaciones en su organización, se reeditaron dichos encuentros en 1993, 1996 (nuevamente convocados por Juan Pablo II), 2011 (con Benedicto XVI) y en este 2016 (con Francisco).

En Argentina, ciertamente que el diálogo ecuménico e interreligioso tenía sus propias huellas y mensajes antes del primer encuentro de Asís. Sin embargo, éste suscitó la atención y reorientó el sentido de tal diálogo.

¿Cómo se fue recordando tal encuentro? ¿Qué mensaje se recuperaría ante un mundo que sufría cambios acelerados desde aquel contexto de los 80’ y que reformulaba una y otra vez los escenarios de conflicto? Ante todo, es de destacar que en Argentina el recuerdo también se ha venido haciendo desde la invocación al “espíritu de Asís”. A partir de 2006 (coincidiendo con en el 20º aniversario de encuentro de la ciudad italiana), comenzaron a sucederse los llamados “Encuentros de oración por la paz <espíritu de Asís>”. Realizadas en la Basílica de San Francisco en la Ciudad de Buenos Aires, estas jornadas ecuménicas e interreligiosas han venido siendo convocadas por la Confraternidad Argentina Judeo Cristiana y la Orden de Hermanos Menores (Padres Franciscanos). Posteriormente se sumó en la organización el espacio denominado “Diálogo Argentino”, donde a su vez confluyen otras organizaciones[1]. Estos encuentros, donde se ha venido pidiendo también por la solución a diferentes problemas nacionales, como la pobreza, son abiertos al público en general y supieron contar con la presencia de autoridades gubernamentales, como la jornada de 2014.

Pero además de la sostenida labor de recuerdo y actualización del mensaje de Asís que vienen realizado las instituciones mencionadas, cabe mencionar que el pasado 11 de abril, el propio Ejecutivo Nacional (a través de la Secretaría de Culto) junto la Comunidad San Egidio participaron en la organización de una reunión de trabajo en el Palacio San Martín “en recuerdo de la primera jornada interreligiosa mundial de oración por la paz”.

En esta reunión estuvieron presentes referentes evangélicos, presbiterianos, luteranos, metodistas, musulmanes, judíos, católicos, armenios, del patriarcado de Antioquía, budistas, mormones, sikh y de los pueblos originarios, incluso dirigentes de los Cascos Blancos y de la United Religions Iniciatives (URI). Es interesante mencionar las evocaciones de Asís que se hicieron en tal encuentro. El secretario de Culto, Santiago de Estrada, señaló: “Estamos prosiguiendo con el diálogo, que por otra parte siempre hemos mantenido los argentinos”. También, el dirigente de la comunidad San Egidio, Alberto Quattrucci, señaló que la jornada de 1986 “fue la primera vez que se llamaba al diálogo interreligioso. Hace 30 años no era normal como lo vivimos ahora”[2].

Junto con los templos y las oficinas estatales, puede señalarse que el “espíritu de Asís” también es evocado en algunos parques y plazas. Mostrando que es una memoria viva en diferentes puntos del país, se puede destacar la oración interreligiosa del pasado 25 de agosto en torno al “Olivo de la Paz” de la Plaza Libertad de la ciudad de en Santiago del Estero[3].

Al encuentro de Asís en 1986, en tanto huella profunda, proceso abierto, podemos verlo entonces recordado en su mensaje fundamental en diferentes intersecciones espacio-temporales de la Argentina. Situados en este contexto particular, muchos hombres y mujeres de diferentes creencias se han venido comprometiendo con el “espíritu de Asís” que busca guiar al mundo hacia el gozo en la justicia, la paz y la fraternidad.

[1] Ver http://confraternidadjc.blogspot.fr/search/label/encuentros

[2] Ver https://www.mrecic.gov.ar/jornada-sobre-dialogo-interreligioso-y-la-paz

[3] Ver http://www.elliberal.com.ar/noticia/283451/plaza-libertad-oraron-paz-mundial?utm_campaign=relacionadas&utm_medium=link&utm_source=elliberal&utm_content=relacionadas